La OMS y otras organizaciones subrayan la importancia de la actividad física y la conexión social para la salud sexual y mental de los adultos mayores.
La Organización Mundial de la Salud destaca que la actividad física regular está vinculada a la mejora de la función cognitiva y la salud sexual en adultos mayores. Estudios de la Universidad de Pennsylvania muestran que programas de ejercicio adaptado pueden reducir la incidencia de depresión y mejorar la calidad de vida en personas mayores de 65 años.
Estos hallazgos subrayan la necesidad de políticas públicas que integren la actividad física en entornos comunitarios y de atención médica. Además, la promoción de redes de apoyo social y la educación sexual dirigida a adultos mayores pueden contribuir a un envejecimiento saludable, reduciendo el estigma y mejorando el acceso a recursos de salud sexual.